THE HORROR HOUR
China: los cadáveres andantes.
En las antiguas rutas de China, existía una procesión que podía hacer temblar a quienes la encontraban en plena noche. Era liderada por un hombre que sostenía una linterna blanca y dispersaba papel moneda mientras entonaba una extraña melodía. Tras él caminaba una figura encapuchada y erguida, y, detrás, otra persona guiaba a la siniestra comitiva. Esta figura central, alta y rígida, no era otra que un cadáver.
Conocidos como “cadáveres andantes”, estos encargados cumplían un papel importante: devolver al fallecido a su lugar de origen. En la tradición china, si alguien moría lejos de casa, debía ser enterrado en su tierra natal para evitar que su espíritu se convirtiera en un “fantasma hambriento”. Las familias, entonces, contrataban a especialistas en el arte de transportar a los muertos, en un trayecto que combinaba ritual y misticismo.
En su investigación de esta leyenda, el escritor Liao Yiwu documentó testimonios de aquellos que decían haber visto este ritual, e incluso oyeron que algunos “caminantes” utilizaban un gato negro para generar electricidad estática y hacer “caminar” el cuerpo. Aunque hoy ya no existen registros de estas procesiones, la historia de los caminantes de cadáveres perdura, recordando una de las tradiciones funerarias más enigmáticas de China.
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